Una sonrisa gratis
Hoy he recibido dos sorpresas en una. Una carta por correo ordinario de agradecimiento escrita a mano, para redondear el hecho de que alguien se moleste en escribir, el sello en la carta no era uno de los normales si no uno de Bart Simpson, que para eso estamos en USA. La carta me ha hecho sonreir con solo mirar el sobre y me ha hecho pensar en los grandes efectos que a veces tienen las pequeñas cosas.



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