Liberad a Willy
Cualquier otro gato se dejaría vencer por su instinto de predador felino e intentaría atrapar al pobre ratón, pero yo no, yo me solidarizo con él y por ello en cuanto lo veo corro hacia él y empiezo a pegarle bocados a la cuerda para liberarlo. Desafortunadamente, por el momento, los intentos de liberación han sido infructuosos, la cuerda es elástica y yo no tengo manos así que es bastante gracioso verme intentar sujetarla y morderla al mismo tiempo.
No os preocupéis hermanos ratones, tarde o temprano conseguiremos la liberación del ratón secuestrado y atado a una cuerda por estos humanos sin corazón.
Habana, la gata justiciera, ¡Miau!

