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March 2, 2008

Ya me tocó

Estaba yo tan tranquila en mi sofá y a mi madre le ha entrado el ataque de cuidado mascotil y me ha cogido por banda y, cepillo en ristre, ha comenzado la tortura.

Lejos de defenderme, Germán ha venido en su ayuda y claro, entre dos ya podrán, son unos abusones, aunque algún que otro arañazo se han llevado, que una tiene que defenderse.

Cuando yo creía que habíamos terminado Bea ha mandado a Germán a por un instrumento de tortura aun peor que el cepillo, el corta uñas. Yo he puesto cara de pánico a ver si les daba penta y me soltaban pero no ha servido de nada, al final me han cortado las uñas a pesar de mi férrea resistencia y mis maniobras de escape. Por lo menos esta vez ha ido todo bien y no he terminado sangrando y con la pata vendada.

Pues si creíais que eso ha sido todo estáis muy equivocados. Me han soltado pero Germán ha sacado del armario el diablo de la mierda (así se llama el aspirador) y se ha puesto a limpiar la casa. No me ha quedado mas remedio que esconderme el lo más recóndito de debajo de la cama para huir de semejante monstruo.

afortunadamente parece que la casa ya está limpia (ahora tendré que volver a llenar el sofá y el resto de la casa de pelos de gato) y la tortura gatuna ha terminado así que he salido de mi escondrijo para ponerme a comer que las penas con pan son menos.

Socorro, que alguien me salve de los energúmenos de mis dueños.

Miau

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