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January 29, 2008

Hacia el infinito y mas allá

Hoy he descubierto que no sólo soy una gata voladora, no señor, también soy una gata de altura. Os preguntareis ¿Que es una gata de altura? Pues no tenéis más que mirar la foto en la que se me ve tranquilamente haciendo alpinismo en los muebles de la cocina. Y ahora me diréis, pues menudo mérito, si eres una gata…pues si que tiene mérito, requiere un concienzudo estudio del apartamento y cuidadosos cálculos de distancias entre el sofá, la encimera, la nevera y por fin los muebles de la cocina.

No veáis como me divierto en mi nuevo hogar, me puedo tumbar en un sofá mullido a mirar por la ventana tranquilamente, o puedo hacer exactamente lo mismo desde una igualmente mullida cama, y todo eso si dejar de tener controlados a mis dueños. Además he descubierto que la moqueta no solo es ideal para tumbarse sino que es un afilador de uñas ideal, aunque Germán y Bea no dejan de pegar gritos desde que lo hago y de decir que me van a comprar un rascador. Serán desagradecidos, si yo lo hago para no tener que arañar los sofás, je, je.

Bueno Miau y hasta la próxima.

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