Los juguetes de playa por Luis Piedrahita
¡Genial lo de las 3 frases de madre! una verdad como un templo.
Luis Piedrahita
De los tres libros que tiene de momento sólo me he leido el de “cada cuanto hay que echar a lavar un pijama” que es genial y en cuanto Germán termine con el empezaré con el de “Dios hizo el mundo en 7 días y se nota” que promete ser igual de divertido.
En cuanto a la película “La habitación de Fermat” a mi personalmente me encantó, una de las pocas cosas buenas que en mi opinión hace el cine español. Pasas un rato entretenido y además recuerdas esos juegos de habilidad que todos hemos recibido en nuestro e-mail alguna vez y que nos han hecho pasar mucho tiempo comiéndonos el coco. Además el diseño de la habitación que encoje atrapando a los protagonistas también es muy ingenioso ya que no encoje cerrandose 2 paredes como suele pasar en estos casos sino que las 4 paredes se mueven.
Os recomiendo tanto los libros como la peli si teneis ganas de pasar un buen rato sin pretensiones. A mi Piedrahita me parece genial.
Cantando bajo la lluvia

Estos días he hecho algunas fotos curiosas, la primera es de una super tienda de caramelos impresionante que hay en el pier 39 (muelle 39 en cristiano, donde estan los leones marinos). Tienen caramelos de todos los sabores y colores, aunque realmente no estan los barriles llenos (que desilusión) tienen una tapa de madera a pocos cm así que no hay tantos caramelos como parece. Aun así la tienda merece la pena, creo que voy a ir probando los sabores uno a uno.
Las otras fotos me sorprendieron en la parada del autobus para ir al trabajo, j
usto en frente hay un bar y al parecer es donde se reunen todos los polis de la ciudad a desayunar, había coches, furgonetas y motos de la policía aunque lo más chulo eran las motos. Cuando salieron del bar para reanudar el trabajo parecía que me había metido en una película, eran todos armarios de 3 cuerpos…
¿Seguro que quieres seguro?
Cuando ya pensaba que había pasado lo peor ha empezado a comerme el coco con lo bueno que es ahorrar para la jubilación y que también podía elegir un plan en el que lo que yo aporte será aportado también por la compañía y que eso es una forma genial de ahorrar. Llegados a este punto yo ya no se si casi que me quería suicidar, pero caí en la cuenta que eso no lo cubre el seguro de vida de la compañía así que puse atención al siguiente punto, los impuestos…que horror, yo ya no se que es peor que todo eso te cueste dinero o que te lo expliquen y quieran que lo entiendas…¡Por favor quitadme el dinero que haga falta y dejadme en paz! El caso es que me han dado un montón de papeles de información para leer y tomar una decisión y mientras, para que no me aburra me han dado un CD para que haga el curso de seguridad, mirándolo por encima no tiene desperdicio, que te laves las manos, que no comas en sitios contaminados, que no vueles el edificio, que está feo insultar a los compañeros…menos mal que lo han puesto en un CD, a mi nunca se me hubiese ocurrido, je, je Solo se una cosa seguro, que hoy no voy ni a mirar los papeles, más vale dejar que reposen un día, no vaya a ser que me de un tabardillo. Bueno y no os he contado nada sobre la obtención del número de la seguridad social necesario para todo (banco, permiso de conducir…) ni sobre el historial de crédito que se empeñan en que tengas para poder alquilar un piso. Lo dicho, papeles, papeles, papeles…Estos americanos están locos.
Menos mal que la primera tortilla española en USA ha salido rica…
Hacia el infinito y mas allá
No veáis como me divierto en mi nuevo hogar, me puedo tumbar en un sofá mullido a mirar por la ventana tranquilamente, o puedo hacer exactamente lo mismo desde una igualmente mullida cama, y todo eso si dejar de tener controlados a mis dueños. Además he descubierto que la moqueta no solo es ideal para tumbarse sino que es un afilador de uñas ideal, aunque Germán y Bea no dejan de pegar gritos desde que lo hago y de decir que me van a comprar un rascador. Serán desagradecidos, si yo lo hago para no tener que arañar los sofás, je, je.
Bueno Miau y hasta la próxima.
Haciendo amigos en USA
Ya estamos aquí
El siguiente paso, conseguir comida para la gata, agua y algo para la cena. La elección fue fácil, Germán se quedaba con Habana ya que no habla ni papa de inglés y yo me iba a la calle con el diluvio a explorar el barrio. Como no tenemos paraguas me puse el impermeable que nos compramos en septiembre cuando vinimos a San Francisco a las entrevistas de trabajo (sí, el primer día también llovía, aunque el resto de la semana hizo un sol estupendo). Cuando llegué abajo no se veía nada así que me puse a andar calle abajo, y me metí sin saberlo en pleno barrio chino. Después de entrar en lo que parecían dos supermercados y darme cuenta de que todos los productos estaban en chino, decidí que por esta zona no iba a encontrar lo que buscaba así que me di la vuelta y tome el camino contrario. Esta vez tuve más suerte, después de andar un poco vi a un señor con un perro y decidí que el debía saber donde vendían comida para animales. Corrí tras el señor del perro bajo la lluvia y le pregunté por la comida para gatos. Muy amablemente me indico que había una tienda muy cerca, a la vuelta de la esquina y también me dijo que a cinco manzanas calle abajo había un supermercado más grande.
Por fin en la tienda de la esquina logré comprar comida para gatos, agua y una pizza para la cena y cogí el camino de vuelta muy satisfecha por la misión cumplida. El supermercado lo dejaríamos para cuando no lloviese tanto.
Desgraciadamente, cuando fuimos a preparar la cena (pizza congelada) no había cerillas ni mechero para encender el horno y usar el microondas no sirvió de nada así que Germán decidió salir d nuevo a la tienda de la esquina de la calle California a ver si había algo que sí se pudiese hacer en el microondas. Finalmente cenamos espaguetis con albóndigas. Misión cumplida.
Hoy ha hecho mucho mejor tiempo, como no llovía hemos ido al super a por provisiones (efectivamente estaba donde dijo el señor del perro) y no hemos olvidado comprar un mechero para poder cocinar. La comida está bastante cara, pero bueno hay bastante variedad, nos apañaremos para sobrevivir en el país de las hamburguesas. No te preocupes mamá que vamos a preparar comida casera a la española, aunque el aceite de oliva nos lo han cobrado a precio de oro, je, je…
Después de comer en casa para no dejar a Habana mucho tiempo sola y de ver una peli en la tele en inglés hemos salido a dar un paseo por la ciudad. Pensábamos aprovechar y comprar el abono transportes (muni passport) y volver en tranvía pero parece que por aquí las 5 de la tarde ya es hora de cerrar los kioscos de venta así que hemos tenido que volver a casa a patita, menudas cuestas hay por aquí, o nos ponemos en forma o esto nos va a matar, je, je…
Bueno os pongo un par de fotos del paseo de hoy…Hasta pronto
Soy una gata internacional
Esta es mi primera entrada desde San Francisco (California). Llegué ayer a medio día y estaba diluviando, menudo recibimiento, parece que ha sido el peor temporal de lluvia y viento en esta zona en años.
Pocas horas antes de ir al aeropuerto me enteré por la chica que nos ha arreglado el viaje de que soy el primer gato internacional con el que trataba y que por eso se había olvidado de avisar de mi presencia a los del housing (en cristiano el apartamento donde nos alojamos en San Francisco). La verdad es que el sitio esta genial, la habitación es muy grande y también el salón, y la cocina y el baño son bastante chulos. Sin embargo he de reconocer que aun estoy un poco asustada, no estoy en mi casa, aquí nada huele a mi y el suelo es muy raro, Beatriz dice que es moqueta y a mi no me gusta mucho. Por otro lado el sofá es genial, te tumbas y se ve estupendamente la calle por las enormes ventanas y eso sí que me gusta un montón. También me gusta mucho la barra de la cocina, es un buen sitio para tumbarse y vigilar toda la casa. En la foto me veis en mi nueva casa.
Ayer me dio mucha penita irme de mi casa y despedirme de todo el mundo, os pongo una foto de cuando me despedí de mi tita Carol que también es mi veterinaria.
Luego nos fuimos al aeropuerto con un millón de maletas enormes.
Pasé un miedo enorme, pero en cuanto me metieron en mi transportín con el burro (uno de mis juguetes) me quedé la mar de tranquila y me pasé la mayor parte del viaje durmiendo. A ratos me despertaba y me daba la vuelta y dejaba que los pasajeros de al lado me hiciesen mimos. Me encanta que me soben, je, je…
El caso es que soy toda una gata voladora, ni mareos, ni vómitos, ni maullidos, ni siquiera me hice pipí, si es que soy más limpia.
Perdonadme pero os tengo que dejar que estoy muy ocupada haciendo que la casa nueva huela a mi, hay que marcar territorio.
Miau!!!
Maullando se entiende la gente
Esta claro que solo a los humanos se les ocurre complicarse la vida hablando unos distinto de los otros. Si los gatos necesitásemos hablar idiomas ya habríamos inventado un “Home english” para gatos, pero como somos muy listos, pues Miau es Miau aquí y en la China, y por supuesto también en San Francisco.
Otra cosa que no entiendo muy bien es para que necesitaría hablar inglés para gatos, ¡Si no salgo de casa! Como ya os expliqué soy una gatita persa de sofá. Además, yo no hablo vuestro idioma y sin embargo me hago entender a las mil maravillas. Quiero comer, quiero beber, rascame, preparame la cama. Es muy fácil, con sencillas ordenes uno adiestra a sus dueños para que cubran sus necesidades con un solo Miau, la clave esta en el tono del Miau.
Decididamente, el Maullido es un idioma universal que hasta los pobres humanos sois capaces de comprender así que ¡Todos a Maullar!
Hay que aprender a cocinar
A la hora de trasladarnos a USA lo primero que se me paso por la cabeza es ¡Tengo que aprender a cocinar, no puedo vivir de comida americana 3 años seguidos! Menudo problema, con lo bien que se come en España y lo rico que cocina mi madre.
La historia del libro es casi tan buena como las recetas que he podido encontrar dentro. Al parecer un verano dejó a sus hijos de Rodríguez y decidió no dejarles dinero para comer (así solo harían negocio el telepizza y el chino de la esquina) si no que les dejó cuenta abierta en las tiendas de alimentación del barrio y las recetas e indicaciones que ahora aparecen en el libro. Al parecer la experiencia fue un éxito y de ahí la publicación del libro.
La verdad es que las explicaciones son claras, las recetas fáciles y muy apetecibles y además se incluyen indicaciones de utensilios de cocina imprescindibles y también de elementos básicos que no deben faltar en la despensa. Así que si os pasa como a mi que ni os gusta ni sabéis cocinar pero tenéis la necesidad de hacerlo, os recomiendo este libro.
De momento las recetas que hemos probado han funcionado muy bien, aunque esto no quita que Germán y yo vayamos a exprimir a nuestras madres para que nos den las recetas imprescindibles para nuestra supervivencia en tierra extraña.



